Evolución sin innovación ...

Enfoque mixto de aspectos técnicos y subjetivos que hacen a la historia de la evolución del automóvil contemporáneo.

Evolución sin innovación ...

Las expectativas del público se satisfacen con muy poco aporte de creatividad, como consecuencia de la mediocridad propia de dicho público. Las sociedad presenta resistencia a los cambios estéticos de carácter drástico.

Durante la lectura de este artículo es importante tener presente el siguiente dato: el copete es parte de la conclusión, y más importante aun, observe que si bien el tema a abordar es el diseño de autos, el copete no lo menciona. Esto significa que no restringe su sentido a ningún campo del diseño en particular, aunque tampoco generaliza desmañadamente.

Es que en realidad, la incapacidad de aceptar cambios bruscos en breves períodos de tiempo, es una característica propia del ser humano. Adelantarse demasiado al presente puede ser muy mal negocio. Un ejemplo de esto es el caso del Chrysler Airflow. Un auto avanzado para su época, con innovaciones en cuestiones de aerodinámica y medidas de seguridad. Sin embargo, su aspecto distinto, o debería decir "feo" en el lenguaje vulgar de quien no analiza crítica y objetivamente a un producto, fue un trago muy amargo para el paladar de los consumidores de aquel entonces.

A lo largo de su historia, las francesas Renault, Peugeot y Citroen han sido bastante audaces, presentando conceptos de diseños con innovaciones estéticas. El resultado fue siempre el mismo, la primera sensación en el público era una combinación de sorpresa con rechazo. A largo plazo, debemos estar muy agradecidos a dichas empresas, ya que actuaron como catalizador, es decir, como agente válido para cambiar lo que hoy es por lo que mañana será. Coloquialmente, se conoce a esto como expandir horizontes, ampliar la capacidad de aceptación de nuevas tendencias.

Otro punto a analizar es el sucesivo: para las fabricantes, educar al público sería un desafío demasiado demandante, opino que sería poner a prueba su capacidad de evolucionar a un ritmo intenso, que temen no poder soportar (quizás un reducido número sí lo haría). Demostrar que no se han dado pasos "realmente" (enfatizo REALMENTE) contundentes en medio siglo, es simple, pero para las empresas sería un duro golpe; más apropiadamente, me refiero a los egos de sus directivos.

Muchas de las soluciones propuestas son sólo parches para ocultar el problema real. Si los compradores demandaran importantes niveles de evolución en los vehículos que compran año tras año, no sólo se verían forzados a invertir más en investigación y desarrollos (I+D), sino también en la constante capacitación de los creativos de diseño e ingeniería. He aquí otra observación: "los diseñadores e ingenieros deberían ser altamente creativos", cosa que por el momento, no suele ocurrir. Siempre insisto en este punto, un producto cualquiera puede ser bueno y bonito, pero no basta con eso para que sea innovador.

Recientemente en EEUU, Chrysler presentó el prototipo ME four twelve, destacado por su velocidad máxima de 400 km/h. Los ejecutivos de dicha compañía se vanagloriaban por su flamante creación. En el otro extremo, si usted consulta a un entendido en temas relativos a la aerodinámica, le explicará que el auto en cuestión se desplaza a pura fuerza bruta de motor, ya que aerodinámicamente deja mucho que desear.

Me resulta "simpático" (palabra con la que oculto mi indignación) ver como muestran en TV imágenes de autos en un túnel de viento, en grandes fábricas con decenas de computadoras, alegando que presentan lo último en estudios de aerodinámica... cuando lo que realmente ocurre es que se diseña una carrocería tan ineficiente como cualquier otra, pero disfrazada de "adelanto tecnológico". Tienen las herramientas para progresar, pero las utilizan como meros elementos de mercadeo y publicidad.

Para concluir con una reflexión recapitulo y planteo:

La ausencia de creatividad sumada a la falta de apetito por la misma, lleva a la estanqueidad de los parámetros que establecen lo que está dentro de lo que el cliente consume, de sus gustos o predilecciones. Más de un siglo de historia del automóvil nos ha mostrado una amplia pero limitada variedad de propuestas.

Hemos visto mucho, pero no surtido. El factor sorpresa se desvanece, por estar prácticamente acabado su lugar en un segmento de productos estancados en parámetros anticuados. Considero que una corriente realmente nueva y diferente en cuanto al diseño de automóviles, solo tendrá lugar cuando se renueve totalmente la concepción actual del auto, como medio de transporte e icono cultural.

© Adrián Blanco 2004 – Prohibida la reproducción total o parcial de texto y/o imágenes sin consentimiento explícito por escrito del autor.


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